L    a         S    i     n     o     p     s     i     s


E
l argumento es, sin duda, muy típico. Unos años antes de que estalle en España la guerra civil, el conde Víctor Duarte fallece, dejando en su testamento unas instrucciones muy explícitas acerca de cómo ha de repartirse su herencia. Su hijo, siguiendo las mencionadas instrucciones, acoge en su casa a los que fueron los amigos de confianza del difunto conde, a cuál más extravagante. Todo se sucede con cierta normalidad hasta que entra en escena un hombre que se identifica como comisario de policía, asegurando que el difunto fue asesinado y que uno de los allí presentes es el asesino. La reunión, por lo tanto, da un vuelco espectacular, donde el interés por saber quién es el asesino se convertirá en la mayor obsesión de los invitados, temerosos de perder la vida en una noche que, inevitablemente, se hace más larga. Gritos, tiros, muertos... nada de esto puede faltar en esta historia, siempre tratada desde un punto de vista cómico e inverosímil que mantendrá al espectador en vilo, suplicando por no morir... de risa.

Una divertida comedia de misterio, parodia de las típicas novelas al más puro estilo de Ágatha Christie, donde la pregunta de “¿quién es el asesino?” está a la orden del día. En esta alocada historia, se mezcla la intriga de poder desentrañar el inesperado final, con múltiples retazos cómicos, muchos de ellos homenajeando con sutiles pinceladas el irónico humor del maestro Poncela.